Acariciaba su cuerpo con enorme cautela procurando no romper ningún centímetro de la magia que nos envolvía y nos recorría las entrañas en aquella habitación, un oscuro mundo lleno de deseos inexplorables e irrealizables pero nos encantaba torturarnos de esa forma, entre besos y abrazos fluiamos entre sábanas. Vivíamos para hacernos eternos, sonreiamos para curarnos un poco más, nos hablavamos para sentir placer, llegamos al éxtasis utilizando miradas, retorciendo palabras entre besos y beso, entre caricia y caricia, entre mirada y mirada deshojábamos las horas del día hasta llegar al momento crucial de despegar los cuerpos unidos por la pasión por la llegada de un nuevo día y la realidad nos abrasaba la piel, nos quemaba el corazón haciéndonos enloquecer con la fría ausencia de la distancia.
martes, 17 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
Basura interior
Lo que me gusta más de esta jodida vida son los momentos efímeros de alivio mental, ese tipo de magia de escapismo que nos regala el cerebro. Nos limitamos a tumbarnos en la cama o en el sofá y nos ponemos la música a todo volumen, automaticamente elegimos una lista de música creada inconscientemente por nuestro corazón y nos aliviamos escuchándola, sentimos cada ritmo en la piel, cada frase de la canción nos describe perfectamente y nos da la sensación que por lo menos alguien nos esta entendiendo, está entendiendo todo que se mueve en nuestro interior y nos hace sentir más liberados, más ligeros, ese pequeño momento de soledad nos ha echo sacar la basura de nuestro interior.
Huellas en su colchón
Dejé mi aroma en su almohada pa que se acordará que en las noches más frías le serviría mi cariño en bandeja para aliviar su latir irregular, recordándole que la vida era algo más que una serie eterna dónde los capítulos cambian a diario por acontecimientos inesperados e incontrolables.
Le deslice mis labios por todo su cuerpo para que recordará que aunque la vida fuese puta y nadie la besara siempre habría un rincón de su cuerpo que me pertenecía eternamente, llegando hasta a lo más hondo de su corazón.
Le marqué a fuego lento con mis brazos rodeando su cuerpo mostrándole que el mundo se derrumbaba pero que si te abrazan la caída es menos dolorosa. Y así fue como poco a poco fui dejando algo de mi en un colchón que en el momento más imperfecto me perteneció.
viernes, 13 de julio de 2012
Cuando fue la última vez que..
¿Cuando fue la última vez que lo sentiste? Me pregunto con ojos tristes anhelando en esa pregunta un poco de luz a la situación, buscando una respuesta para consolar su vació causado por la falta de amor ya que de pasión rebosaba pero era consciente que con eso solo se malvive durante unos días, nunca fue eterna la pasión.
Conteste impasible ante tal pregunta, era consciente de la magnitud del momento y de lo que mi corazón latía, en el se hallaba la respuesta a cualquier tipo de dolor marcado por una lucha encarnizada con el corazón y la cabeza. Era tan sencillo, tan fácil. Me limité a mirarle a los ojos, fueron los segundos más sinceros de mi vida sin decir ni una sola palabra, nuestros ojos hablaban más de lo que nuestros labios callaban y eso valía más que cualquier frase mal pronunciada a las 4 de la madrugada mezclada con alcohol. Al fin, mis labios decidieron hablar y pronunciar lo que mis ojos no dejaban de gritar y mi corazón nunca había dejado de latir: "No existe última vez porque nunca he dejado de sentirte".
Conteste impasible ante tal pregunta, era consciente de la magnitud del momento y de lo que mi corazón latía, en el se hallaba la respuesta a cualquier tipo de dolor marcado por una lucha encarnizada con el corazón y la cabeza. Era tan sencillo, tan fácil. Me limité a mirarle a los ojos, fueron los segundos más sinceros de mi vida sin decir ni una sola palabra, nuestros ojos hablaban más de lo que nuestros labios callaban y eso valía más que cualquier frase mal pronunciada a las 4 de la madrugada mezclada con alcohol. Al fin, mis labios decidieron hablar y pronunciar lo que mis ojos no dejaban de gritar y mi corazón nunca había dejado de latir: "No existe última vez porque nunca he dejado de sentirte".
Otro jodido día
Salí de casa en busca de algo de evasión, bajo a mi portal y me enciendo mi pitillo, jodida nicotina siempre tan presente cuando mi vida empieza a encogerse y yo apenas sin poder moverme ni darle una pizca de emoción, pero siempre me ha sido fiel, nunca me ha hecho una pregunta de más y tampoco me a echado de menos. Recorro el mismo camino de siempre mis pasos me guían siempre hacia el mismo rincón escondido de algunos ojos presentes en mi corazón, recapacito sobre todo lo que se mueve en mi interior, no lo puedo describir no encuentro frases para poder expresarlo de forma clara y consciente sin recaer en los típicos tópicos que me han acompañado siempre durante toda mi vida. Revivo el último segundo más importante de mi vida y me derrumbo de nuevo, es otro jodido día en esta ciudad.
Casi feliz
Hoy después de tanto tiempo sin escribir por faltar de inspiración moral vuelvo a recaer en el mismo humo de siempre que empaña los cristales de esta habitación, de este cuarto sin ventanas que ha creado mi corazón. Sigo en pie a pesar de mil patadas en el estómago, sigo luchando después de dos mil besos grabados en mi piel, sigo malviviendo en esta rutina adherida a mis paso sin dejar de perseguirme por cada calle de esta maldita ciudad. Ya no huyo, me siento casi feliz.
sábado, 7 de julio de 2012
Libertad agarrada
Me Encanta cuando me hablas de libertad agarrada a mis caderas, tumbados en el colchón que irradia pasión por cada centímetro de las sábanas que nos enredan testigos de algo totalmente irracional. Como comprender que a 100 Kilómetros de mi cama se encuentra mi alivio, como entender que compartiendo tu aire llenas mis pulmones ayudándome a intensificar mis latidos recorriendo todo mi cuerpo con tus besos, como dar explicación a esta situación que nos ha hecho perder la razón. Dejamos que todo esto nos guié en un camino aun por descubrir, sin unos pasos marcados, con un futuro por conocer.
Frío día de Diciembre
La vida de vez en cuando nos muestra su lado más negativo, más oscuro con la muerte de un ser querido. No estamos preparados para ello, por eso cuando hablamos de esa persona nos cuesta pronunciar la frase "ha muerto" y buscamos derivados que nos permitan ocultar de cierta forma esa pérdida, buscamos consuelo en las palabras "se fue", "ya no está entre nosotros" y es así, por mucho que durante nuestro día a día intentemos tirara hacia delante, intentemos sonreír, sigue ahí esa incertidumbre de que abra sucedido, nos abordan las dudas de que hay después de todo esto y de cómo puede ser que un cuerpo lleno de vida de repente no esté, miramos su lápida releyendo su nombre intentando buscar respuesta ante tal acontecimiento sin apenas obtener resultado. De vez en cuando sientes su presencia cuando resurge su olor de repente en alguna parte de la casa y te da un atisbo de esperanza. Pero lo que hay después de todo esto nunca lo sabremos, nunca podremos recuperar esa mirada que se perdió un frío día del mes de Diciembre.
domingo, 1 de julio de 2012
Introversión dañina
No nos damos cuenta de que las palabras muchas veces las utilizamos como puñales, palabras que clavamos en los demás para generar una herida o simplemente reabrirla después de mucho tiempo intentándola cicatrizar a base de parches y curas intensivas, buscando algún paliativo para ese dolor causado. Si por un momento pensásemos en como utilizamos esas palabras, esa negatividad hacia ciertas personas y nos la aplicásemos a nosotros mismos, nos daríamos cuenta que las cosas no van bien, que esas mismas palabras te causarían un dolor implacable en tu interior, quizás hundiéndote más de lo que estás. Entonces, ¿Porqué seguimos? Si sabemos que nuestras palabras duelen.. ¿Porqué seguimos insistiendo, repitiendo una y otra vez eso que duele? El problema reside en la introversión permanente del verdugo, la apariencia traiciona haciéndolos más vulnerables delante los demás, proporcionando esa facilidad para herir a causa de la inexpresión, su sonrisa es utilizada como escudo para que reboten esas sucias palabras dañinas, pero si realmente supieran como rebota en su interior, entenderían que es mucho mejor replantearse sus actos dos veces.
Reset
Lo que es realmente extraordinario es la fuerza de resurgimiento del corazón, como agarra las oportunidades para reconstuirse de una forma tan natural. Confieso que toqué el suelo, quizás hasta lo más hondo, mucho más que el día que te fuistes a mejor vida.. Creo que verdaderamente fui consciente de la magnitud de la vida y todo lo que ello conlleva, pensé que me cure de tristeza, que tu recuerdo seguía latente pero poco a poco fui disfrazando el dolor, ocultándolo en exceso por no saber exteriorizarlo para al final reventar de la peor forma.
Reventaron todos los dolores encarcelados en estas cuatro paredes presentes de una negatividad patente en cada respiración en esta casa, sonando el eco de despedidas improvisadas uniéndose con todo lo que en mi interior se removía. Finalmente decidí huir, huir de todo esto como lo solía hacer anteriormente, pero esta vez era diferente a las demás, yo no tenia que huir ese día, yo no tenia que coger ese tren, pero los factores lo hicieron así, hicieron que mi corazón luchara por ir a esa ciudad para rescatar algo que se estaba naufragando por errores involuntarios, pero responsabilizándose de ellos en todo momento. Y así fue, vi lo que necesitaba, sentí lo suficiente para choca contra la realidad para luego aceptarla y seguir mis pasos como siempre quise hacer. Seguí mi camino entre andenes para acabar viviendo para mi, para siempre.
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